Si te digo

Si te digo como nació esto, no me creerás, no me creerás que con solo una mirada, mi corazón quedo prendido del tuyo.

Si te digo que al oir tu voz mi cuerpo tiembla no me creerás, no me creerás que en las noches cuando voy a dormir pronuncio tu nombre y te doy las buenas noches para sentir ahí a mi lado, no me creerás.

Si te digo que despierto llorando en la madrugada por que no estas, no me creerás que hasta la luz del sol me sorprende pensando en ti, no me creerás que me paso todo el día hablando de ti, no me creerás que le pido a Dios que estés a mi lado.

Si te digo que deseo vivir 100 años tan solo para amarte no me creerás, no me creerás que mi vida es tuya pero como no mi amor si mi corazón tan solo late por ti .... por eso tan solo te voy a decir que...


.... TE AMO.

# Enviado el lunes 18 de mayo de 2009 13:03

Culpable soy yo

CULPABLE: soy yo por no entender que no me quieres
CULPABLE: es mi corazón por haberte amado.
CULPABLE: son mis pensamientos que no te apartan de mi
ni un solo momento
CULPABLE: son mis ojos por verte en todo lugar.
y encontrarte en mis sueños.
CULPABLE: son mis manos por escribir este pensamiento
para ti. Y por tratar de escribir
tu nombre en cada estrella
CULPABLE son mis pasos por haberme
conducido ha este calvario
CULPABLE: son mi mente y mi alma porque por las noches te extraña y añora tu
Presencia
CULPABLE: es mi cuerpo por que cuando te veo te siento en mi como algo indispensable
CULPABLE: soy yo por haberme robado tus gestos. Tus risas. Y por que no. Tus lágrimas.
CULPABLE. Es cada átomo del universo por recordarme a ti.



# Enviado el lunes 18 de mayo de 2009 13:00
Modificado el lunes 18 de mayo de 2009 13:59

Se deja de querer

Se deja de querer




Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer.


Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.


Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.


Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.


Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.


Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.


Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.


Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel


Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...
# Enviado el lunes 18 de mayo de 2009 12:54
Modificado el lunes 18 de mayo de 2009 14:00

Se deja de querer

Se deja de querer




Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer.


Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.


Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.


Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.


Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.


Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.


Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.


Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel


Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer...
# Enviado el lunes 18 de mayo de 2009 12:53
Modificado el lunes 18 de mayo de 2009 13:58

3aliche dima dalmani

# Enviado el miércoles 06 de mayo de 2009 14:48

nooooooooooooo

# Enviado el miércoles 06 de mayo de 2009 11:56
Modificado el lunes 18 de mayo de 2009 12:23